Agosto anticipado: lo que el calor de julio le está haciendo al bosque

Agosto anticipado: lo que el calor de julio le está haciendo al bosque

Agosto anticipado: lo que el calor de julio le está haciendo al bosque asturiano

Quien haya estado en el monte asturiano este julio habrá notado algo distinto. Las hayas han empezado a amarronear antes de tiempo. Los helechos, que suelen estar verdes y turgentes hasta septiembre, ya empiezan a doblarse. Y los arándanos silvestres han madurado con tres semanas de adelanto sobre su calendario habitual.

No es una impresión. Es una tendencia que se observa cada verano con más claridad: la fenología de las plantas asturianas se está desplazando. Las floraciones son más tempranas, las fructificaciones también, y los periodos de sequía estival —cada vez más largos— están llevando al límite a muchas especies adaptadas a un clima que ya no es el que era.

«Los arándanos silvestres maduran tres semanas antes. Las hayas amarronan en julio como si fuera octubre.»

Bosque asturiano con luz filtrándose entre los árboles
El bosque asturiano está mandando señales que conviene escuchar.

En las salidas de este mes, hemos visto carderas en flor plena cuando su pico suele ser agosto. Los madroños ya tienen frutos pintones. Y en las zonas más bajas de la cordillera, los robles han empezado a soltar hojas secas como si fuera octubre. No es que el bosque se esté muriendo —el bosque asturiano es resistente—, pero está mandando señales que conviene escuchar.

Cada observación que hacemos en las salidas queda registrada. Con los años, esos datos dibujan un mapa de cómo está cambiando el monte asturiano. Si este verano sales al campo, mira con atención. Puede que estés viendo algo que antes no pasaba.

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