Parque Nacional de Picos de Europa

El Parque Nacional

Los Picos de Europa, situado al Norte de la Península Ibérica, engloba además del Macizo Occidental que conformaba el antiguo Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, los Macizos Central y Oriental de los Picos de Europa y los valles leoneses en donde se sitúan las cabeceras de los ríos Sella y Cares, así como las laderas boscosas entre Salvorón y Coriscao, cabecera del río Deva, en la comarca cántabra de Liébana. De los tres macizos, el Central es el de mayor altitud y relive más escarpado. En él se sitúa la altura máxima, Torrecerredo, 2.648 m así como otras cumbres importantes: Llambrión, Peña Vieja, Pico Tesorero y el conocido Pico Urriellu o Naranjo de Bulnes.

El Occidental es el más extenso pero de relieve más suave hacia la vertiente norte, donde se encuentran los lagos de Enol y Ercina, a los que se puede acceder por carretera desde el Santuario de Covadonga. La cumbre más alta es Peña Santa de Castilla, 2.596 m. El macizo Oriental es el de menor extensión, destacando su impresionante pared sudeste elevada sobre la comarca cántabra de la Liébana. La Morra de Lechugales, 2.444 m, es la máxima altitud. Los Picos de Europa son una inmensa y vertical montaña caliza rodeada por densos bosques de hayas y robles en sus laderas, y pequeños pueblos en sus valles.

Patrimonio Natural

El amplio rango altitudinal (desde 75 a 2.648 m.s.n.m. en poca distancia) otorga a la Reserva gran diversidad de paisajes, incrementadas por los diferentes usos tradicionales en función de las zonas. Destacan cumbres tan espectaculares como el “Urriellu” o Naranjo de Bulnes, cuna del alpinismo español.

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Imagen de dominio público. piqsels.com

El glaciarismo cuaternario ha dejado su huella, encontrando en la zona de los Lagos de Covadonga el conjunto morrénico frontal más importante que podemos observar hoy en día. Los ríos han sido elementos de gran importancia en la configuración del paisaje. Dividen las principales unidades geográficas, como son los diferentes macizos, creando imponentes elementos geográficos, destacando las gargantas del Cares y del Sella. Entre las míticas especies de su singular fauna cabe destacar las vinculadas al dosel forestal como el oso pardo, el lobo ibérico, el venado, el corzo y el escasísimo urogallo. Sobre las cumbres aparece el rebeco, con la población más importante de toda la Cordillera, y múltiples especies de aves: águila real, chova piquigualda, o el quebrantahuesos, actualmente en fase de reintroducción. En las zonas más altas pervive el gorrión alpino, herencia de épocas de clima más frío.

Primero fue Covadonga

Es en el Monte Vindio en donde alguien dijo que “antes subirían las olas del mar que las huestes de Roma”. El redescubrimiento de los Picos de Europa se produjo ya en el siglo XIX, fruto tardío del espíritu romántico y aventurero de algunos ilustres visitantes foráneos. Quizá los dos más importantes sean Guillermo Shultz, geólogo de profesión relacionado con la explotación minera de Buferrera, y Roberto Frassinelli. Sería Shultz quien describiera por primera vez al macizo como de los Picos de Europa, contribuyendo a consolidar este término frente a los anteriores. Frassinelli, por su parte, arquitecto, naturalista y dibujante, participó en el proyecto de la Basílica de Covadonga. Sus restos descansan en la cercana iglesia de Santa Eulalia de Abamia, próxima a Cangas de Onís.

Flora

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Linaria alpina – eldiariomontanes.es

La flora de este territorio es compleja y diversa. Con alturas que van desde apenas el nivel del mar a los más de 2.500 m de algunas de sus cumbres, viven alrededor de 1.600 especies de flora vascular. Hace más de 10.000 años que las nieves perpetuas se fueron retirando hacia las cumbres y laderas umbrías, dejando la tierra libre a la colonización de la vegetación y a la llegada del hombre. En las altas cumbres, en el piso alpino por encima de los 2.000 m, no hay arbolado, solo hay matorrales y herbáceas adaptados a los rigores invernales. Entre los 2.000 y los 1.600 m, crece la vegetación del piso subalpino. Enebros rastreros en las praderas, y comunidades de crasifolias perennes pioneras formadas por especies del género Sedum y Saxifraga, luchan por sobresalir entre las grietas de las rocas. A menor altitud, ya en el piso montano, entre los 500 y 1.500 m, se encuentra la vegetación arbórea. Primero aparecen los abedules, después los robles, y finalmente los castaños en los suelos de carácter ácido más pobres en nutrientes. Sobre las laderas más ricas, el hayedo domina el paisaje, junto con algunos avellanos y mostajales. Ya en el fondo del valle, por debajo de 500 m sobre el nivel del mar, en los suelos profundos, ricos y bien lavados, el panorama se vuelve común y plural, gobernado por bosques de innumerables especies arbóreas planocaducifolias, con un sotobosque húmedo rico en helechos. Es sobre estos dos últimos territorios, el piso colino y el montano, donde el hombre se instaló hace siglos, en lucha permanente con una vegetación que trata cada día de recuperar su territorio.

Fauna

Abundante y variada, como los diferentes ecosistemas que aquí se encuentran. La gran superficie del Parque, 64.660 ha, genera esta riqueza por la diversidad de hábitats existentes: praderías, cumbres rocosas, pastos abiertos, densos bosques, cuevas, lagos y cañones. El rey de la alta montaña, de las laderas herbosas, es el rebeco cantábrico, convertido en mucho más que un símbolo. Antaño prácticamente extinguido, hoy recuperado, presenta una población de más de 4.000 ejemplares. En la alta, media y baja montaña habitan las chovas piquirrojas y piquigualdas, el cuervo y la corneja. El vuelo de los roqueros rojos, los acentores, los bisbitas, las collalbas grises y los gorriones alpinos. El esplendor del águila real y el buitre leonado, acompañados por el alimoche, el águila culebrera y la escasa águila perdicera. El urogallo cantábrico se refugia en los bosques, donde convive con pitos negros, perdices, corzos, ciervos, jabalíes, zorros, gatos monteses y ginetas. El oso, que realiza incursiones desde el sector oriental de la Cordillera Cantábrica y el lobo, último eslabón de la cadena alimenticia. En los ríos, nutrias, mirlos acuáticos, martines pescadores, salmones atlánticos y truchas. Sólo hay dos grandes ausentes históricos en la fauna de los Picos de Europa. El más reciente es la cabra montés y el otro el quebrantahuesos, para el que se ha puesto en marcha un ambicioso programa de recuperación.

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Salamandra rabilarga – Sebastian Voitel
  • Ríos: se pueden encontrar cinco especies de peces: la trucha común y el salmón atlántico. También existe una variada fauna de anfibios y reptiles como Rana iberica, Chioglossa lussitanica, Lacerta schreiberi o Vipera seoaneiy en algunas zonas todavía existen poblaciones de cangrejo de río. Especies de vertebrados como la nutria, el desmán de los Pirineos, el mirlo acuático, o la lavandera cascadeña. En cuanto a los anfibios existen 9 especies en la zona, entre las que encontramos el tritón alpino, en un delicado estado de conservación.
  • Bosques: destaca la presencia de urogallo (peligro de extinción) las aves con son el pico mediano y el pito negro, el azor, diversas especies de carboneros y herrerillos, ciertas estrigiformes, etc. Invertebrados forestales amenazadas, como es el caso del ciervo volante. Entre los mamíferos encontramos al oso pardo, el lobo ibérico, ciervos, jabalíes o corzos y varias especies de pequeños y medianos carnívoros como el tejón, la marta, o la gineta, etc.
  • Zonas supraforestales: encontramos algunos mamíferos como la liebre de piornal, el rebeco (representativo de estas zonas más elevadas), así como algunas especies de carnívoros como el armiño. Especies amenazadas de invertebrados, como son algunos lepidópteros de alta montaña (Erebia palarica, Parnassius apollo, etc.) y coleópteros. Entre las aves encontramos al águila real, la chova piquigualda, la perdiz pardilla, quebrantahuesos (ver proyecto de reintroducción en el Parque Nacional). En las zonas más altas todavía pervive el gorrión alpino.
  • Cavidades naturales: donde se encuentran 16 especies de murciélagos. Y en los cortados rocosos, también podemos encontrar especies características como es el caso del treparriscos o rapaces como el buitre leonado y el alimoche.
  • Fauna extinta y reintroducida: La perdiz nival (Lagopus minutus) ha desaparecido en el siglo XX, la cabra montés ha reaparecido tras la reintroducción de ejemplares en la Reserva Nacional de Caza de Riaño y el quebrantahuesos, del que existen avistamientos esporádicos.

Geología

Los elementos geológicos del parque se deben a la combinación de la acción glaciar con los macizos calizos que conforman la cordillera Cantábrica. La importancia del fenómeno glaciar en los Picos de Europa queda patente en la extensión de los casquetes que cubrían los tres principales macizos que conforman los Picos de Europa. El casquete del Cornión constituye el mayor sistema glaciar de la Cordillera Cantábrica.

  • Morrenas: se encuentra en los Lagos de Covadonga (Asturias), en Belbín, las Vegas de LLós y Arestas y la zona de Caín en el macizo del Cornión, en Amuesa y Aliva en el Macizo Central, o en La Llama en el Macizo de Andara.
  • Desprendimientos de clastos: En los Picos de Europa han sido comunes los desprendimientos de grandes volúmenes de rocas formando avalanchas de imponentes rocas. Importantes ejemplos de estos sucesos los encontramos en Cordiñanes (cuenca del Cares) y en Brez (Liébana).
  • Fenómenos kársticos: Estos fenómenos se deben a la solubilidad de la roca que hace que esta se erosione debido al efecto continuado del agua.
    Existen una serie de elementos que le otorgan al Parque un valor excepcional también bajo tierra, una enredada red de conductos subterráneos por los que discurre el agua que se filtra a través de conductos verticales que hace que las zonas altas carezcan de corrientes de agua, pues ésta alimenta a los ríos a partir de surgencias que recolectan el agua que proviene de los cauces subterráneos. En estas zonas altas carentes de cauces superficiales se forman campos de lapiaces de aspecto abrupto y sin apenas cobertura vegetal.
  • Unidades Geológicas: el Parque está formado por tres unidades litológicas: la Unidad de Ponga-Cuera, la Unidad de Picos de Europa (la de mayor importancia que se divide a su vez en una unidad formada por un imbricado principal y láminas frontales, y en la unidad de Gamonedo-Panes) y la Unidad de Pisuerga-Carrión.
    La Unidad Geológica de los Picos de Europa se caracteriza por un predominio de los materiales calizos, la Unidad de Ponga presenta un porcentaje similar de materiales siliciclásticos (areniscas, pizarras y conglomerados) y de calizas, y en la Unidad de Pisuerga-Carrión son mayoría los materiales siliciclásticos.
  • Actividad minera: importancia de los yacimientos mineros en la zona de Buferrera, cerca de los Lagos de Covadonga, en Asturias, y en la zona de Aliva, donde la Real Compañía Asturiana de Minas.
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