Espacios protegidos

Espacios protegidos

Asturias, entre Paisajes Protegidos, Reservas Naturales Parciales y Monumentos Naturales, suma casi setenta lugares repartidos por toda su geografía. Esto significa que su naturaleza está preservada y en estado puro, y que un tercio de su superficie está medioambientalmente protegida.

Los espacios naturales protegidos son demarcaciones administrativas establecidas con la finalidad de favorecer la conservación de la naturaleza, que en muchos casos tratan de preservar un enclave singular o una porción de naturaleza privilegiada; en otros se pretende además mantener ciertas actividades humanas finamente ajustadas a las condiciones naturales. Actualmente se ha comenzado a plantear el objetivo de mantener los procesos ecológicos.

Si tuviéramos que definir un espacio natural, en sentido estricto, tendríamos que referirnos al espacio no transformado por el hombre o en el que la actuación humana no ha llegado a causar una modificación apreciable. Sin embargo, y a excepción de algunas zonas del planeta, actualmente no quedan en la Naturaleza medios en los que, de una forma u otra, no se haya dejado sentir la actuación humana con diferente intensidad desde tiempo inmemorial. Es más, en la gran mayoría de los espacios naturales de mayor valor, ha sido la actividad humana la que ha configurado a lo largo de siglos sus paisajes actuales.

El concepto de espacio natural protegido ha evolucionado a lo largo del tiempo. Los primeros espacios naturales protegidos buscaban preservar una naturaleza idílica en estado primigenio. El paraíso es el concepto de referencia para justificar la necesidad de impedir la explotación de estos lugares. A lo largo del siglo problemas como la desaparición de especies, la perdida de enclaves o paisajes, la destrucción de los procesos ecológicos o la extinción de culturas han provocado la declaración de espacios con un sinfín de objetivos.

Un mejor conocimiento de la naturaleza, de las funciones de muchos de sus seres y fenómenos y de las posibilidades que encierran, están cambiando la percepción del concepto de calidad del medio ambiente y de vida. Los espacios naturales protegidos se consideran actualmente ejemplos de buena práctica ambiental donde se busca un equilibrio entre distintas actividades.

Los espacios naturales protegidos que siguen un modelo de gestión avanzado trabajan actualmente para mantener la diversidad de especies, sus variedades y genotipos silvestres y domésticos, asegurando el funcionamiento de los ecosistemas.

Funciones de los espacios naturales protegidos

La filosofía de conservación de la naturaleza puede esbozarse bajo tres grupos de intereses: Disfrute del entorno, reconocimiento de la importancia de procesos físicos y ecológicos y mantenimiento de recursos que permitan el bienestar humano.

El papel de los espacios naturales protegidos en la conservación de la naturaleza es muy amplio. A veces, sirven como instrumento preventivo de la ordenación territorial impidiendo la dispersión urbanística en el territorio o invirtiendo para mantener la singularidad de un paisaje. En otras ocasiones, promueve el mantenimiento de actividades económicas beneficiosas para el territorio. A menudo, concentran sus esfuerzos en la comunicación con el público y la prestación de servicios recreativos y turísticos. También, con cierta frecuencia, se concentran en la vigilancia y en el control de las actividades lesivas para ciertas especies.

Categorías Internacionales de Conservación de la Naturaleza

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en su Asamblea General del año 1994 estableció las siguientes categorías:

  1. Reserva natural integral: espacio protegido gestionado principalmente con fines científicos o con fines de protección de la naturaleza.
  2. Parque nacional: espacio protegido gestionado principalmente para la conservación de ecosistemas y el recreo.
  3. Monumento natural: espacio protegido gestionado principalmente para la conservación de características naturales específicas.
  4. Área de gestión de hábitat/especies: espacio protegido principalmente para la conservación, y con intervención a nivel de gestión.
  5. Paisaje protegido terrestre/marino: espacio protegido gestionado principalmente para la conservación y protección de paisajes terrestres y marinos y el recreo.
  6. Área protegida con recursos gestionados: espacio protegido gestionado principalmente para la utilización sostenible de los recursos naturales.

Otras categorías internacionales de conservación de la naturaleza

Diversas instituciones internacionales otorgan títulos a algunas áreas protegidas que cumplen con ciertas condiciones o características especiales.

Por ejemplo la UNESCO otorga el título de Reserva de la Biosfera. Cada Reserva conserva modelos de ecosistemas característicos de cada una de las regiones naturales del mundo. En las Reservas de la Biosfera tiene gran importancia la integración de la conservación de la naturaleza con las actividades humanas.

La UNESCO, otorga asimismo el título de Sitio Natural del Patrimonio Mundial a lugares representativos de la evolución biológica o por albergar hábitats naturales de especies amenazadas.

Por otra parte, acogiéndose a convenios, acuerdos o leyes internacionales, los países firmantes se comprometen a conservar áreas naturales de acuerdo a las condiciones establecidas en estas leyes o convenios. Entre otros cabe destacar:

  • Convenio Ramsar. Convenio sobre las Zonas Húmedas de Importancia Internacional, especialmente como hábitat de las aves acuáticas.
  • ZEPAs: Zonas de Especial Protección para las Aves. Creadas al amparo de la Directiva Aves de la Unión Europea. En España hay 139 ZEPAs que ocupan unos 24.000 km2.
  • ZECs: Zonas de Especial Protección. Se crean al amparo de la Directiva Hábitats de la Unión Europea. Las ZECs integran la Red Natura 2000.

¿Cómo funciona un espacio natural protegido?

Para llevar a cabo sus objetivos los espacios naturales protegidos disponen de medios legales, materiales y de personal. Además suelen contar con instrumentos de participación de la sociedad como por ejemplo, los patronatos y las asociaciones.

Medios legales: La ley de declaración es el medio habitual por el que se establece un parque o una reserva. Los planes de gestión son herramientas más detalladas donde se determinan las actividades a realizar en un período concreto de tiempo (4 a 6 años). Suelen contener normativas, presupuestos y proyectos o planes temáticos. El Plan Rector de Uso y Gestión, contemplado en la ley estatal de conservación de la naturaleza es el modelo más usado.

El patronato es el órgano de participación social en la gestión de un parque. En él están representadas las autoridades municipales, regionales y estatales (en el caso de los parques nacionales), asociaciones y organizaciones agrarias, de cazadores, ecologistas, de montañeros, de empresas, culturales, etc., instituciones de investigación y otras que puedan realizar alguna aportación o representen algún interés en la mejora del espacio protegido.

Personal: Un parque está representado por su director-conservador. Dada la variedad de actividades de los parques, el director debe estar respaldado por un equipo técnico en el que encontraremos desde abogados, sociólogos o arquitectos hasta geógrafos, biólogos o ingenieros de montes. Aún son frecuentes los espacios naturales protegidos que procediendo de una administración forestal sólo disponen de un único tipo de profesionales en su estructura. El personal de campo está formado por guardaparques, responsables de realizar principalmente tareas de vigilancia, y por los guías, interpretadores o informadores, quienes se ocupan de los programas educativos y las relaciones con los visitantes.

Instalaciones: Además de la oficina del parque, donde pueden resolverse asuntos de trámite, están abiertos al público los centros de visitantes o interpretación donde se ofrecen servicios de información y actividades. Muchos parques disponen también de una escuela de naturaleza dedicada a la educación ambiental, a veces con posibilidades de alojamiento.

Voluntariado: Las personas más motivadas pueden colaborar en muchos parques a través de las asociaciones, jornadas de trabajo voluntario y otras actividades. Disponen de ciertas ventajas como la oportunidad de realizar visitas guiadas, estancias y otras actividades de conocimiento del parque. Al mismo tiempo contribuyen a la mejora del parque mediante trabajo voluntario.

Turismo: La Federación EUROPARC presentó en 1993 el documento “Loving them to death” (amándolos hasta la muerte), sobre los conflictos entre conservación de la naturaleza y turismo en las áreas protegidas. Los parques nacionales españoles tienen 8,1 millones de visitas al año y el conjunto de parques en el estado español, con seguridad, supera los 20.000.000. Estas cifras millonarias son elocuentes acerca de la relación entre nuestra sociedad y la naturaleza.

Evidentemente una de las funciones de los parques consiste en facilitar el disfrute y conocimiento de la naturaleza y lograr una actitud favorable de la sociedad, sin embargo la presencia incontrolada de público en lugares muy frágiles puede producir daños. Procurar un mayor disfrute de la naturaleza disminuyendo el impacto ambiental es una de las principales tareas de los gestores de parques. Existe un concepto llamado LCA (Límite del Cambio Aceptable), que establece técnicamente el umbral por encima del cual la presión de visitantes deteriora los recursos del parque.

Población local: Los espacios naturales protegidos introducen cambios en el uso de los recursos naturales. Determinadas actividades deben ser limitadas por su fuerte impacto ambiental, mientras que impulsadas por el desarrollo del parque surgen otras de nueva factura.

Las poblaciones locales se sienten fuertemente implicadas en este proceso siendo necesario dar audiencia a todos los intereses. Tras algunos años de ajuste los parques donde se ha dado un proceso de participación pública aparecen como impulsores del desarrollo local. La población local piensa que cuando se crea un espacio natural protegido, se va a limitar su desarrollo económico en pro de la protección de una serie de animales o plantas. Muchos opinan que prima la protección de la fauna y la flora frente a las personas. Pero nada más lejos de la realidad.

La conservación de hábitats y comunidades animales y vegetales no sólo no resulta incompatible con el desarrollo socioeconómico del área donde se enclava, sino que permite desarrollar nuevos nichos laborales y explotar nuevas fuentes de riquezas de forma sostenible y compatibles con el entorno.

La presencia de un espacio natural protegido incorpora necesariamente ciertas limitaciones, pero a cambio permite generar nuevas oportunidades laborales de forma directa y ayudan a potenciar el comercio y la hostelería, revalorizando la cultura, el folclore y la gastronomía locales.

Al final, los espacios naturales protegidos son el escenario perfecto para que la conservación de nuestro patrimonio natural revierta no sólo sobre las generaciones futuras, sino que impacte de forma positiva en las vidas y el entorno social y económico de los habitantes de hoy.

Conoce los espacios protegidos de Asturias

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Parque Nacional de los Picos de Europa


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Parque Natural de Ponga


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